6.3.07

Hasta pronto ¿?¿

Claramente no me gustan las despedidas. Bueno, no sabría decir si es que no me gustan o es que no se cómo hacerlas. Llega el último momento, ese en el que una persona especial se aleja de tu lado, en el que debe de haber lágrimas, abrazos, sentimientos que desbordan, reacciones desesperadas y todo tipo de fuegos artificiales... Llega ese momento y a mí, en lugar de eso, solo me pasa por la cabeza un cutre "hasta pronto". Habrase visto despedidas mas insípidas que las mías!! Y es que no se qué me pasa. No es que no las sienta, no es que no necesite a la otra persona, no es que me de igual que se vaya (o que me vaya yo), no es eso. Es como que las siento con retraso. Igual llego a mi casa un par de días después y me viene la ecatombe de sentimientos que me debería haber venido en la despedida. Es como un retraso sentimental!! Si, amigos, debo reconocer que soy un retrasado sentimental. Y debe ser bastante incómodo para aquellos de los que me despido, deben pensar que soy de hielo.

El sábado se fue Grabielle. Como de costumbre no supe que decir, no supe que hacer. Sin embargo esta vez algo me llamo la atención. El tampoco sabía como hacer. Se sentía igual que yo. Hemos convivido en la misma casa, hemos compartido buenos momentos, nos veiamos las caras a las 7 de la mañana para ir a trabajar a diario, salimos, bebimos, ganamos, perdimos... Y al final de todo, no supimos ni qué decirnos. Al menos no caimos en tópicos inútiles del tipo "yo iré a verte a tu país" o "nos llamaremos de vez en cuando". Teníamos nuestros emails y fuimos conscientes de que probablemente no nos volveríamos a ver. Porque en realidad es así como suele pasar. Da igual lo que se diga en las despedidas, sabemos que no nos volveremos a encontrar. Las despedidas en la mayoría de las ocasiones son una paradoja en sí. Personas realmente especiales en nuestra vida no hay tantas, así que por definición, persona no "muy especiales" hay muchas. De estas segundas nos tenemos que despedir igualmente. Y cómo lo hacemos? No somos lo suficientemente cercanos para volver a reunirnos pero si para echarnos de menos. Me gustaría que siguiera aquí, pero no cambiaría nada para que lo hiciera. Me gusta hablar con él, pero no como para llamarlo a su país. Me gustaría encontrártelo, tomarme unas cervezas con él, bromear, compartir.... pero no hacer por reuniros.

Aunque pensando... todo esto es una barrera estúpida. Si hiciéramos el siguiente paso, si nos volviéramos a reunir, si nos llamáramos o si mantuvieramos el contacto... entonces pasaría a ser un amigo en lugar de un antiguo compañero de piso. Y en lugar de dar ese paso, me quedo quieto, no hago nada, dejo pasar los días...
Claramente no me gustan las despedidas, no se como hacerlas.

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